martes, 26 de mayo de 2009

El espejo


Te busqué pero no estabas. Traté de encontrarte, de dibujar tus labios con mis dedos, de descansar en tus ojos, de respirar en tu cuello, de convertir sus palabras en las tuyas, pero no estabas. Un espejo agrietado y ajeno me explicó en llanto la agonía de estar solo, pese a estar acompañado. Sólo espero no haberla lastimado con la ausencia de mis brazos o con el vacío implacable de una mirada que te sigue buscando en este limbo de distancias impostadas.

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